Formas de transformar el dolor

23.01.2026

Reseña de «Musgo y dientes», por Carlos Alcorta en El Diario Montañés

El Diario Montañés ha publicado un artículo del escritor y gestor cultural Carlos Alcorta sobre mi poemario Musgo y dientes, bajo el sugerente título «Formas de transformar el dolor». En esta reseña se destaca el carácter visionario de los versos y la tensión constante entre permanencia y transitoriedad que recorre el libro. Alcorta subraya cómo el poema se convierte en un espacio donde la herida se nombra, se observa y finalmente se transforma en una forma de conocimiento y de belleza. Esta lectura crítica sitúa Musgo y dientes dentro de una poesía contemporánea que explora la fragilidad, la memoria y el cuerpo, pero también la capacidad de resistencia que habita en cada imagen y en cada silencio.

Formas de transformar el dolor

Los versos de Marina Serrano, como se puede comprobar en Musgo y dientes, poseen un carácter eminentemente visionario, atravesado por una tensión constante entre permanencia y transitoriedad. Su poesía explora la fragilidad del cuerpo, la memoria y el paisaje como territorios donde el dolor se transforma en imagen, ritmo y revelación.

Nacida en Cádiz en 1984, Marina Serrano, poeta y fotógrafa, entre otras cosas, reside en Torrelavega desde hace varios años. Es la autora de títulos como 'Después de tanto' (2019) y 'Amar a mares, morir a lunas' (2021) y ha realizado exposiciones fotográficas en espacios tanto nacionales como internacionales. 'Musgo y dientes', su nueva entrega poética, fue merecedora del Certamen de Poesía Aliar en la edición de 2024. Siempre me han intrigado los títulos unidos por una conjunción coordinante porque, además de sugerir simultaneidad, generalmente conectan palabras con un significado del mismo ámbito gramatical, pero no resulta difícil observar que este no es el caso. La dicotomía que presentan las palabras 'musgo' y 'dientes' nos sorprende porque, a bote pronto, no encontramos ninguna relación entre ellas, pertenecen a ámbitos semánticos muy diferentes y, sin embargo, en cuanto comenzamos a leer el libro nuestra incertidumbre inicial se va despejando. Musgo y dientes son el trasunto simbólico de dos conceptos de todos conocidos, muerte y vida, por este orden, nada arbitrario como veremos.

Establecer conexiones inauditas es una de las funciones de la metáfora y la metáfora, como sabemos, junto con la metonimia, es consustancial al lenguaje poético. La muerte del padre y el nacimiento del hijo, dos situaciones que, lamentablemente, en el transito vital –representado en este libro por la figura del pájaro–, se dan con cierta frecuencia: «musgo sobre los dientes, / grieta por donde te adentras / como la nieve líquida», escribe Marina en el poema 'Musgo'. Como es lógico, no son fáciles de asumir las consecuencias de esa simultaneidad porque el lenguaje no es capaz de definirlo con precisión. Acaso un estado de algo parecido a la somnolencia sea lo único que permita a la poeta integrar ambos sucesos en el poema, un poema «que nunca empieza, / [que] me lleva siempre / hacia la misma estrofa: / nenúfares que flotan sobre mi vientre, / como los ojos de mi padre / antes de morir».

La poesía de Marina Serrano posee un carácter eminentemente visionario, la realidad que describe asoma solo a la página a través de indicios, de sugerencias. Hay siempre en estos poemas una tensión entre permanencia y transitoriedad, dos mitades del mismo ser que siente y se fragmenta, un mismo ser a la vez doliente y esperanzado. Lo que nos revela esta poesía es que la vida, bajo su superficie, posee varias capas de significado, capas complejas en las que se dilucidan las contradicciones que la convierten en lo que es, una secuencia de interrogantes inabarcable. Cada reconfiguración mental produce su propio resultad, como vemos en el poema, escrito en prosa, prólogo de la segunda sección, 'Una pluma hendida bajo la piel', del que extraigo este fragmento: «Habitar los recuerdos donde aún soy hija, cuando el fuego aún no ha desfigurado estos ojos donde todavía me reflejo». Pero igualmente importante es también la ambigüedad de la experiencia. ― La ambigüedad es una muestra de desorientación, pero también una generosidad que revela los momentos más privados de la autora― trasmitida en versos como estos: «Soy / el padre viviente en el interior / de sus tejidos, / olmo encorvado hacia la quietud del estanque».

El lector asiste a este monólogo interno del hablante con una mezcla de desazón y perplejidad, pero la autora está explorando sus sueños como vía de acceso a los misterios del mundo, de ahí que no pueda expresarse con más claridad, con más contundencia: «Busco tu silueta / en otro espacio, / otro tiempo, / como si la huella de tu gesto / reapareciera / con la primera hilera de insectos», escribe en el poema titulado significativamente 'Esbozo', es decir, un esquema preliminar, aún no definido con precisión, una manera de reflejar el desgastado paradigma de la realidad a través del lenguaje metafórico.

En estos poemas el mundo onírico reúne lo opuesto –muerte, vida–―sintetizado en su propia experiencia sensorial: «Y cuando llegue el momento, / querido hijo, / cierra mis ojos / como un día cerré los suyos. / Apoya tu oído. / Recibe el latido / como ahora tus pies / deforman mi piel / cuando empujan». Lo misterioso, y tanto el nacimiento como la muerte son fronteras el misterio, es la fuente que inspira estos poemas. La autora trata de habitar el espacio que ella misma ha creado, un espacio poético extraño, aunque tangible, al que dota de autonomía para que la historia tenga un final, para que las palabras iluminen los pensamientos y los actos. Los poemas de 'Musgo y dientes', el musgo que cubre el ataúd y los dientes que brotarán paulatinamente en la boca del recién nacido, muestran el compromiso de Marina Serrano de afrontar el dolor de la pérdida con valentía y de sublimarlo a través del júbilo que provoca una nueva vida. No exponen estos poemas, como henos sugerido, realidades concretas pero el sentido del lenguaje y la forma en la que exploran la conciencia nos permiten vislumbrar su verdadero contexto.

Carlos Alcorta.


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